También en

  Hace ya algún tiempo una amiga en un programa de radio, aprovechándose de mi faceta de cinéfilo, me preguntó "¿Cuál es la película más violenta que has visto?", sin dudarlo un momento respondí "Conspiracy". La vi por primera vez en Londres, en un pequeño cine de Peckham con la sala llena a rebosar, cosa lógica teniendo en cuenta que la protagonizaba Kenneth Branagh, toda una institución como actor en Reino Unido, a pesar, según ellos, de ese pequeño defecto de nacimiento, haberlo hecho en Belfast.

  Cuando salimos del cine recuerdo a la perfección el inusual silencio, la gente cabizbaja, los ojos perdidos, las manos nerviosas a por los pitillos y una chica con temblores a la que alguien le dio un brebaje que en Londres llaman café, vamos, agua sucia con azúcar. La chica era israelí de segunda generación, estaba estudiando en la RADA y, con el tiempo, la he reconocido de figurante en algún episodio de Dr. Who, o eso me gusta pensar.

  Podría parecer exagerado llamar a la película violenta, pero durante una hora y media asistimos a cómo quince hombres, el 20 de enero de 1942 en Wannsee, discutían y decidían con una frialdad apabullante hasta el último detalle de cómo acabar con la población judía de Europa: El llamado Protocolo de Wannsee. Tengo grabada a fuego la conversación en la que se discute la capacidad de los trenes para transportar judíos hasta los campos de exterminio, la tranquilidad con la que aquellos malnacidos hablaban del número de judíos que podían ser transportados, la cantidad de vagones, las necesidades logísticas... Heinrich Himmler lo resumió un año más tarde, el 6 de octubre de 1943 en Poznan, ante los Reichsleiter y Gauleiter, con la simple frase "los judíos deben ser exterminados". No hay más, tampoco hacía falta.

  Y sí, eso es fría, calculada, tranquila y real violencia, no que en la pantalla un psicópata sonría mientras abre en canal a alguien en un balcón y al dejarlo caer sus tripas se estrellen contra el suelo, no, eso es pecata minuta, violencia es lo otro.

  Nadie discute que eso sucediera -bueno, algún mamerto de VOX-, porque sucedió, la cuestión es el por qué y, más aún, por qué los alemanes lo permitieron. Ahí es donde Don Manuel Arias Maldonado nos abre los ojos con su artículo Votante 'in fabula'.

  Don Manuel nos dice que la suposición de que los actores políticos ignoran la opinión ciudadana es un cliché sin fundamento, ergo, lo que hicieron los nazis con los judíos no fue contra la opinión de los alemanes, es más, lo hicieron porque tuvieron en cuenta su opinión... ehm... espera... no es así, sabemos que eso no es verdad, sabemos que la inmensa mayoría de los alemanes no sabían que se estaban exterminando judíos y que los propios nazis tuvieron mucho cuidado en crear un halo de cierta legitimidad en la existencia de los campos, no olvidemos la leyenda sobre la puerta de Auschwitz, Arbeit macht frei, y que sólo quedó una copia de las actas de la reunión de la que salió el Protocolo de Wannsee.

  Si eso es así, que lo es, si sabemos que los nazis no exterminaron judíos porque los alemanes quisieran ver a todos los judíos muertos, sino porque decían que hacían una cosa, pero se dedicaban a matar gente... ¡¡¡diox!!! Va a resultar entonces que los actores políticos IGNORAN la opinión ciudadana y de cliché tiene lo que mi gata calva de melenuda.

  A ver, que igual estoy errado y el ejemplo es muy antiguo. Hagamos un ejercicio de modernidad y pongamos que hablo de España... a ver... igual es que el gobierno del Partido Popular no ignoró la opinión ciudadana cuando vació la hucha de las pensiones, o cuando regaló miles de millones de Euros a la banca diciendonos que no nos costaría ni un duro, o cuando blindó el aforamiento de Barberá, o cuando hizo polvo los discos duros de los ordenadores de Bárcenas... aunque para eso Don Manuel Arias Maldonado también tiene contestación...


  ... usted perdone, Don Manuel, pero mi abuelo aquí habría dicho eso de "¡¿En qué quedamos, coño?!" -era muy mal hablando él-, yo me limito al "vamos a ver si nos aclaramos, eh", porque, o la suposición de que los actores políticos ignoran la opinión ciudadana es un cliché sin fundamento, o la relación entre deseos populares y decisiones gubernamentales es flexible, lo que viene a ser un "los actores políticos ignoran la opinión ciudadana cuando les conviene", o como diría mi abuelo, cuando les sale de los cojones -era muy mal hablando él-, porque las dos cosas va a ser un poco complicado de defender, Don Manuel.

  Usted parte de la base de que la Democracia es ese sistema partitocrático en el que el ciudadano es un mero ejecutor de un interruptor dado, el voto, cada cierto tiempo. En eso coincide usted con Don Oskar LaFontaine cuando decía que la Democracia está hecha para que el ciudadano vote a alguien que haga lo que hay que hacer y poder, de esa forma, echarle la culpa cuando lo que hace no coincide con lo que los votantes quieren, aunque reconozca que lo que ha hecho es lo necesario... va a ser que no. Verá, Don Manuel, cada vez que alguien, ya sea licenciado o catedrado, lo mismo me da que me da igual, dice "la Democracia es..." se mueren cienes de gatitos, por no hablar de la ingente cantidad de planetas que revientan en la bastedad del universo.

  Sí que tiene razón en una cosa, desde las últimas generales estamos asistiendo a 'performances' concebidas para la mirada del público, pero es para ese público que, en número de ocho millones -pizco más, pizco menos-, ha votado a un partido determinado, porque le aseguro que aquellos que asistieron al mismo paripé entre Ciudadanos y PSOE anterior a las últimas generales volverán a castigarlos si hay otras elecciones, y lo harán con razón como con razón lo hicieron antes... ah, y llega usted tarde, perdone que se lo diga, porque la mayoría YA ha cambiado de canal, es sólo que dentro de ese Parlamento no se enteran y, por lo visto, usted tampoco.

  La Democracia ya no es lo que era en el siglo V a.C. en Grecia, ni lo que era en Francia en 1795, ni siquiera es lo que era en España en 1982, y mientras eso no les entre en la mollera a los partidos que se dedican a las 'performances' de cara a la galería a ver si los catetos giran la cabeza y les aplauden con sonrisa boba, mientras no lo tengan claro las Susana Díaz, Dolores de Cospedal, Felipes González, Fernández Varas, Pablos Casados, Alberts Riveras y demás, seguiremos en funciones, o alguien se tirará de cabeza contra el yunque y delimitará el futuro de su partido para los restos -y no quiero mirar a nadie, que Ferraz lo carga el diablo-.

  Queda bonito eso de "hemos pasado de una democracia ‘vocal’ a una ‘ocular’", e igual alguien se lo compra, pero la cuestión real es que La Sexta no recoge información de campaña de Bildu, Y TODOS NOS DAMOS CUENTA; que no hay diox que se crea que la mayoría de los votantes del PSOE quieren que Sánchez apoye un gobierno del Partido Popular por mucho que los periódicos digan lo contrario, Y TODOS NOS DAMOS CUENTA; que los jueces de barriga agradecida bendicen a unos, u otros según les baile la castaña en vez de apegarse a la ley, Y TODOS NOS DAMOS CUENTA; que la fiscalía general del Estado se dedica a afinarle cosas en los bajos según a quien, Y TODOS NOS DAMOS CUENTA; pero sobre todo que esto no es una Democracia, es otra cosa, Y TODOS NOS DAMOS CUENTA.

  Ya digo, tiene usted razón en que esto es un paripé, pero se lo aseguro, por mucho que a tanto licenciado en ciencias políticas le cueste entenderlo, TODOS NOS DAMOS CUENTA... otra cosa es que nos importe una mierda y esa, amigo mío, esa es la madre del cordero, porque de ahí a que se reunan líderes europeos a firmar otro protocolo de Wannsee para legitimar el exterminio de, pongamos, refugiados que huyen de una guerra y se hacinan en medio del barro pues... espera... ¡¡¡JAYDIOX!!! Ôo)-~

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  La inmensa mayoría de los españoles, Jorge Javier, confunden el toreo con suertes de la Lidia -sino sabes qué es una suerte, que no lo sabes, no te hernies la amígdala-, también reduciendo la tauromaquia a dichas suertes, que tiene más criminalidad. Eso coloca a estos españoles a la altura de cualquiera nacido en Tristán Da Cunha que intentara responder qué es el estaquillador. Verán, digo esto porque hacer una manifestación contra la tauromaquia para acabar con la tortura y sacrificio de toros en una plaza es como hacer una manifestación contra el arte de hacer sushi para acabar con la caza de ballenas, vamos, una mamonada propia de imbéciles ignorantes, cosa que, por cierto, cada vez va siendo más habitual en España... va por usted, Don Jorge Javier Vázquez.

  Lo he dicho muchas veces, pero no me importa repetirlo. Sé lo que es la tauromaquia porque lo he mamado. No lo digo como excusa, para nada, pero sí diré que mi abuelo me sentaba en sus rodillas mientras veía en televisión hacer una verónica, una navarra, una suerte de tijera, una aragonesa, un farol, una al costado, una gaonera, una media verónica, un al alimón, un natural, un cambiado, un ayudado, un adorno, o una manoletina, entre otras -eso ES torear-, y claro, una cosa llevó a la otra y me encontré pagando a plazos el Cossío de Espasa Calpe. Con esto no estoy diciendo que alguien que critique la tauromaquia debería, al menos, haberse hojeado el Cossio, lo que digo es que confundir la tauromaquia con torturar y sacrificar un toro en una plaza es no tener ni puñetera idea... no quiero llamarlo de gilipollas, que igual Don Jorge Javier se ofende.

  Una vez dicho esto, quisiera explicar que la tauromaquia es el arte de la Lidia, es decir, todo lo que rodea al toro, desde la crianza del toro, su selección, su carácter, su hierro y divisa, hasta el lugar y el tiempo exacto en el que se supone se debe realizar cada suerte en una plaza y, por supuesto, cómo debe ser realizada. Eso significa que la tauromaquia como tal, como cultura que rodea al toro, un animal que ha acompañado al mediterráneo tal y como lo ha hecho la aceituna, el queso, el aceite de oliva y el pan desde tiempos inmemoriales, no tiene nada de malo, todo lo contrario. Otro tema es que haya suertes dentro de la Lidia que deban desaparecer.

  Ayer hubo una manifestación en Madrid contra el sacrificio y la tortura del toro en la plaza, en encierros, lanceado, etc, etc. No fue una manifestación contra la tauromaquia porque reducir la tauromaquia a eso sería de género tonto, aunque al parecer tontos hay a punta pala, Don Jorge Javier. La inmensa mayoría de los españoles que se manifestaron lo hicieron contra la suerte de banderillas, la de picar y la de matar, tal y como hubo gente en su momento contra la suiza y el lanceado del toro en las plazas. Estas tres suertes son parte de la Lidia, pero no son la Lidia en si, al igual que tampoco lo eran la suiza y el lanceado, que fueron prohibidas... no sin que pusieran el grito en el cielo la mayoría de los monosabios.

  Antes de proseguir quisiera exponer el punto de vista de mi sobrina. Ella era muy pequeñita cuando vio por primera vez una corrida de toros por televisión. Cuando vio al torero con el capote y la muleta dijo que el toro estaba jugando -sin duda, maravillosa la mente de un niño es, que diría Yoda-, hasta que se dio cuenta de que el torero iba a sacrificar al animal y la cosa cambió. Le entristeció pensar que iban a sacrificarlo, según sus propias palabras, por jugar. Y tenía, tiene y tendrá siempre toda la razón, es triste, una tragedia cuyo sentido metafórico tenía su aquel en tiempos pretéritos, pero hoy ya no.

  Lo escribí hace mucho tiempo, pero tampoco tengo problema alguno en repetirlo. Al igual que al cambio de siglo la suiza y el lanceado del toro fue retirado de la lidia porque los tiempos reclamaban que eran una barbaridad -lo eran-, hoy los tiempos demandan que la suerte de banderillas, la de picar y la de matar -eso son suertes, Don Jorge Javier-, desaparezcan de la Lidia. Es tan simple como que sino son erradicadas de los cosos de nuestro país lo que desaparecerá será la propia Lidia, es más, si hoy día hay tantos españoles que confunden el total de la tauromaquia con tres simples suertes de la Lidia es precisamente por la estupidez de esos monosabios que pusieron el grito en el cielo cuando la suiza y el lanceado desaparecieron de las plazas… ah, y la estupidez, ignorancia y mal entendida "pureza" que exhiben y defienden ciertos toreros, apoderados y tarugos de pelo engominado con cara de señorito andaluz que, de tanto en tanto, aparecen en Tendido Cero no ayuda en absoluto.

  Tampoco creo que el dinero de nuestros impuestos deba ir a subvencionar cosos, o escuelas de toreo mientras los cosos y la Lidia no se adapte a los tiempos, haya niños que pasen hambre en nuestros pueblos y comunidades autónomas, o haya bibliotecas que subvencionar. QUEDE CLARO

  Para que nos entendamos, si yo, como amante de la tauromaquia, que lo soy, le diera a elegir a mi sobrina entre que el toro muera por jugar con el torero, o que el juego no se vuelva a jugar jamás tengo muy claro qué elegiría y tiene todo el derecho y la razón del mundo a hacerlo.

  Eso sí, Jorge Javier, mi sobrina tiene diez años y sabe perfectamente la diferencia entre tauromaquia, una suerte en la Lidia y torear... háztelo mirar... o pídele a quien te escribe los libros que te lo explique, bonico.

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  Rajoy no logró la investidura, cosa, por cierto, bastante tranquilizadora y que debería hacernos saltar de alegría a la mayoría de los españoles, aunque, si uno lee casi todos los periódicos de más tirada da la impresión que votar contra la investidura de un tipo que representa a un partido político imputado e inmerso en una trama mafiosa que deja pequeña la causa contra Batasuna fuera un crimen de traición.

  Me ha impresionado especialmente el editorial de El País, "Ni Rajoy ni Sánchez", donde se pide que Pedro Sánchez deje la secretaría general del PSOE. ¿Razón? Haber votado contra la investidura de Rajoy respetando el mandato de los votantes de su partido que, por mucho que El País, La Razón, El Mundo, El Español y cualquier otro cocinara encuestas -que lo hicieron hasta el punto de la chorra vergonzosa-, nada tenía, tiene, ni tendrá que ver jamás con que el PSOE permita gobernar al Partido Popular, en especial a ESTE Partido Popular... porque, dejemos de una vez las cosas claras, el problema NO es Rajoy, es ESTE Partido Popular, financiado como la Cosa Nostra, con una red clientelar entre lo más granado de la CEOE y que cobra y paga favores como si fuera la Genco Olive Oil Company. El problema ES el Partido Popular, este Partido Popular que nadie entiende cómo es posible que no haya un juez que lo ilegalice... no sé si estarán esperando a encontrar cadáveres de niños en los sótanos de Génova, 13, e incluso así tengo la fundada sospecha de que alguno diría que "es un caso aislado".

  Antes de este intento de investidura fallida hemos asistido al bochornoso espectáculo de unos medios de comunicación que han defendido sin ambages, picores, ni rojeces que repitiera un gobierno responsable de vaciar la hucha de las pensiones; responsable de que la deuda pública española superara por primera vez en un siglo el 100% del PIB; responsable de que 8.330.369 niños, uno de cada tres, vivan bajo el umbral de la pobreza; responsable de que la calidad de los servicios públicos, sobre todo aquellos cuya gestión ha sido privatizada, haya bajado, en algunos casos, hasta un 70% -han acabado con los hospitales de referencia sanitaria a nivel estatal, casi todos estaban en Madrid-; responsable de criminalizar sacar una foto a un policía cometiendo un delito, que los hay, por un tubo, además; responsable del asesinato de 4.000 personas con hepatitis C sólo en 2014; responsable de esconder, encumbrar y premiar a corruptos y ladrones reconocidos; responsable de ningunear a 300.000 personas asesinadas por la dictadura, de insultar a sus familiares y de permitir plazas dedicadas a asesinos mientras Federico García Lorca sigue enterrado en una cuneta; responsable de hacer convertido a TVE en Telemadrid y Canal Nou juntos y de meter en la televisión pública nacional como tertulianos y presentadores a gente que haría vomitar a una cabra acostumbrada a leer El Alcázar.

  NADIE en su sano juicio defendería a los responsables de todo esto... a no ser que hagas editoriales en El País, trabajes en la COPE, 13Tv, presentes el 24 Horas de TVE... o te llames Felipe González Márquez.

  Aunque igual eso es lo que hay que hacer. Igual resulta que estoy equivocado y los medios son los que, al defender a sus anunciantes, a los que pagan la propaganda institucional, a los que pagan los anuncios de pensiones privadas, sanidad privada, educación privada, pasando sobre el derecho a la información de sus lectores, oyentes y televidentes, tienen razón y defender un gobierno de un partido político con ese currículum es lo justo y decente. Tal vez eso sea lo que hay que hacer porque hay ocho millones de españoles que creen que tener ese bagaje, arrastrar esos calificativos, las imputaciones, los juicios, las órdenes por lo bajini a los fiscales para que se las afinen, los jueces de barriga agradecida, los corruptos, las mentiras, los muertos... ocho millones de españoles creen que todo eso es bueno, es normal, es decente, es... joder, es español.

  Ahora mismo todos los medios defienden que, al no conseguir Rajoy la investidura, habrá que ir a nuevas elecciones, los hay que incluso dicen que Rajoy debería presentarse de nuevo y el PSOE absternerse, porque no sería bueno, ni normal, ni decente, ni español que otros partidos políticos -juntos tienen muchos más votos que el Partido Popular-, pudieran llegar a acuerdos e intentar sacar a este país del hoyo en el que ahora mismo está, eso sería... indecente, un insensato camino, deslegitimado, un fraude, sí, sí, fraude lo llaman, a ponerse de acuerdo para luchar por una España mejor que la que ahora mismo sufren los niños, los estudiantes, los enfermos, los ancianos, a eso lo llaman "fraude".

  Ahora mismo esos mismos que llaman indecencia, insensatez y "fraude" a que la izquierda lo intente, están despidiendo a la mayoría de los periodistas que no bailan el agua a una línea editorial que haría sacar pecho al general José Moscardó. Todo comenzó con Cintora y ha terminado con Don Fernando Berlín y Don Manuel Rico, este último, incluso ahora, pecando de una elegancia que le caracteriza y ha definido siempre como profesional.

  ¿Es importante que la izquierda logre ENTENDERSE y deje de tirarse los trastos a la cabeza? Lo es, y lo es no sólo porque sino lo hace estará dando carta blanca a lo mismo que ha pasado hasta aquí; la quiebra del sistema educativo público para entregarlo a empresas privadas que ponen a profesores de matemáticas a dar inglés, la quiebra del sistema sanitario público para cerrar las urgencias de los centros de salud y que todo el mundo termine en los hospitales de gestión privada con seguros privados, y, por supuesto, la quiebra del sistema público de pensiones; lo es porque nos lo debéis, TODOS, PSOE, Podemos, ERC, Bildu, IU, TODOS, sí, sí, nos lo debéis.

  Ya no hay tiempo para dimes y diretes, así que ponéos las puñeteras pilas, o que os vote vuestra señora madre.

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  Ha tenido cierta gracia leer a Sostres, ese adalid indiscutible de la intelectualidad rancia, o de derechas, que tanto monta, monta tanto -ya quisiera, el pobre-, hablando sobre colgados, vagos, maleantes, violencia y mugre, claro, todo solventado con tanques. Lo hace porque confía en nuestra falta de memoria, en que ya no recordemos cómo llamaba borracho a un enfermo de alzheimer, o que insultó al difunto Labordeta -no hubo huevos de hacerlo cuando estaba vivo-, o que dijo que el terremoto de Haití sirvió para hacer limpieza -jamás aclaró si étnica, o de que tipo-, o que nos soltó a todos mientras babeaba que las mujeres a los 17, 18 y 19 años aún no apestan a ácido úrico (¿...?), porque tienen la piel tersa y huelen a santidad, eso sí, siempre que no sean de Rabat.

  Sostres no es más que la exposición pública de un cáncer, el cáncer de esa España que ahora mismo piensa que el mayor problema que tiene es formar gobierno, como sino llevara desgobernada más de un lustro, y quien crea que la panda de cenutrios corruptos que han salido en la foto ministérica de turno nos ha gobernado es que es más tonto que Abundio.

  El mismo cáncer del que hacía gala el Ministro del Interior en funciones, Fernández Díaz, cuando le decía malcarado a la entrevistadora de Vanity Fair que él no había condecorado a Villarejo mientras su director de comunicación le hacía señas para que rectificara y él, al darse cuenta de la metedura de pata, se arrancaba con "Yo no tengo interés en hablar de él, así de claro. Oye perdonadme, es que si no, se termina esto, ¿Eh?".

  El mismo cáncer de un Albert Rivera clamando por Leopoldo López porque, según él, en Venezuela no hay Estado de Derecho mientras José Manuel Villegas -ojo, es abogaaaaado-, suelta que, ante una sentencia de inhabilitación nula de pleno derecho porque vulnera el artículo 42 del Código Penal y el doctrinal del Tribunal Constitucional, lo que hay que hacer es recurrir las listas en las que salga el nombre de esa persona inhabilitada por dicha sentencia nula de pleno derecho... buena gente para ministros, que diría Paco, el del Ferrol.

  El mismo cáncer de un Felipe González diciendo que la confirmación de la sentencia a Leopoldo López por parte de la Corte de Apelaciones del Tribunal Supremo de Justicia venezolano demuestra que no existe separación de poderes en Venezuela, mientras no dice ni pío a que el Tribunal Constitucional dé por bueno que una Comunidad Autónoma se ponga a retocar derechos laborales encuadrados en principios constitucionales para poder recortar, eso sí, en Castilla-La Mancha, si hubiera sido en Euskadi, o en Catalunya, otro gallo habría cantado... Felipe González "La traviata" y, después, "Pagliacci" los magistrados del Constitucional.

  El mismo cáncer de un soplagaitas profesional diciendo que ha conseguido que el dirigente de un partido político imputado e inmerso en una trama mafiosa sin parangón en la historia de nuestro país se comprometa a firmar seis condiciones, cinco de ellas ya estaban en el programa del supuesto firmante, y que eso es un gran avance que legitima votar a los corruptos, eso sí, en segunda votación... ah, y que no hacerlo es irresponsable (tararí).

  El mismo cáncer de una sociedad que rompe las pantallas de televisión para ver a las Campos tomándose la naranjada por la mañana, eso sí, bien servida por la chacha, mientras hay niños pasando hambre en esa comunidad autónoma, pongamos que hablo de Madrid, donde los perros y gatos de la perrera ni pasan hambre, ni se les puede sacrificar... claro, ni son niños, ni beben naranjada.

  El mismo cáncer que permite a gentuza como Jiménez Losantos, Sostres, Arcadi Espada, Isabel Sansebastian, Hermann Tertsch, Mariló Montero, Isabel Durán, Fernando Rojo, Nuria Val, Eduardo Inda, o Francisco Marhuenda ser tertulianos en la Televisión Pública nacional... qué grande eres Sergio Martín y qué bien harías tu trabajo en la televisión municipal de Calasparra.

  El mismo cáncer de unos panfletos que vocean una y otra vez que, o investidura el 31 de agosto, o elecciones el 25 de diciembre, como si los españoles no hubiesen votado a gente de bien que pudiera formar un gobierno en lugar de ese partido imputado y como si ir a otras elecciones fuera una debacle, pero permitir que un partido político lleno de ladrones continúe gobernando es el bien común máximo... para ellos sí, así les seguirán sirviendo subvenciones y pagando propaganda institucional, a la ciudadanía que le den.

  El mismo cáncer de una España que vota una y otra vez a un partido que llama chiquilladas a que sus juventudes aparezcan una y otra vez calzando la bandera de la gallina, el jugo y las flechitas; a un partido que cuenta sus imputados por legión y sus condenados por batallones; a un partido que ha vendido viviendas sociales a fondos buitre para que el hijo de la alcaldesa cobrara la comisión; a un partido que ha robado tanto dinero que daría para rellenar de nuevo la hucha de las pensiones que, por cierto, se ha encargado de vaciar; a un partido que presenta como candidato a Lehendakari a un tipo condenado por no saber usar una calculadora; a un partido que ha convertido las televisiones públicas en su instrumento particular de propaganda y, cuando se ha dado cuenta de que nadie las veía, cerrarlas; a un partido cuyo mayor logro en estos 5 años ha sido convertirse en el primer partido político de la democracia en ser imputado... ah, y en meter a una alcaldesa en el Senado para que no vaya a juicio por bolsos Louis Vuitton y billetes de 500 €uros -se fuerte, Rita, se fuerte-.

  Ese cáncer tiene nombre, pero he llegado a un punto en el que no sé si tiene cura, el tumor es de tal magnitud, ha logrado la metástasis tán rápido que, cada vez con más frecuencia, dudo sea posible erradicarlo, o por lo menos hacerlo de forma que el paciente logre cierta calidad de vida una vez hecho.

  ¿Qué creen ustedes, doctores? Al fin y al cabo, el voto les pertenece (jajjajaja)... igual es mejor matar la cabra, tirarla al río y encargarnos nosotros, ¿Verdad?

  A ver, practiquen conmigo mientras desfilan... beeeee... beeeee... beeeeeeeeee

Lean, lean:
Gato Negro, Gato Blanco
Un Desprecio Olímpico

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  Se supone que han intentado explicármelo, bueno, lo que ellos llaman explicar y dar razones, que viene a ser algo así como "Claro, si es que es de cajón", "Pues porque sí, imagina que no", "Es que sino", y tengo que reconocerlo, incluso después de que me soltaran esas perlas de sabiduría de derechas, o de Ciudadanos, que ya no sé si es lo mismo, o no lo es, o lo es más tarde, o el centro está torcido hacia la derecha -no tengáis vergüenza, le pasa a muchos que dicen tenerla centradita-, sigo sin entenderlo. Por muchas vueltas que le doy, y juro que le he dado muchas, pero que muchas vueltas, no logro entender por qué se supone que es más responsable hacer de nuevo presidente a un tipo que representa a un partido imputado y demostradamente corrupto, que ir a unas terceras elecciones.

  Que igual hablan de responsabilidad como si lo de elegir la semana pasada como presidenta de la mesa del Congreso, con el voto de los nacionalistas -sí, sí, con el voto de los nacionalistas, por activa, o por pasiva, que tanto monta, monta tanto, pero con el voto de los nacionalistas-, a Ana Pastor fuera "responsable".

  ¿Elegir como presidenta del Congreso a una persona que, como Ministra de Fomento, no sólo no ha depurado responsabilidades en relación al accidente del Alvia, sino que, además, fue responsable de la autorización a los trenes Alvia para desconectarse del sistema de control automático europeo, ERMTS, en el tramo del accidente porque "generaba retrasos", y también es responsable de la investigación hecha por Fomento del accidente, esa investigación que la Agencia Ferroviaria Europea ha tildado de chiste... es responsable? A ver, que no es que me extrañe, esto es España, Federico Trillo y viva Honduras también fue Presidente del Congreso, lo que me deja perplejo es que alguien llame a eso "responsabilidad" y no le caiga encima la versión enciclopédica del diccionario, tomo lujo, comentada por Fernando Arrabal con tres copas de vino de más en el coleto.

  Voy a dejar a un lado que Ana Pastor tampoco haya querido saber nada de los familiares de las víctimas del accidente, porque eso no influye en si es responsable, o no, nombrarla, sólo da el perfil humano, por llamarlo de alguna forma, de la muchacha; tampoco haré sangre con los llamados "contratos fantasma" del Ministerio de Fomento mientras ella ha estado al frente, al fin y al cabo, es del Partido Popular -raro sería-, o que no haya querido comparecer ante ese mismo Congreso que ahora va a presidir en no sé ni cuantas ocasiones; sólo pregunto si nombrarla como Presidenta del Congreso da la medida del nivel de "responsabilidad" que supondría hacer Presidente del Gobierno a Rajoy.

  Y ojo, si bien nadie me explica, de forma razonable, por qué demonios iba a ser "responsable" hacer Presidente a Rajoy, tampoco hay quien me conteste a la otra pregunta con la que hace binomio: ¿Por qué sería irresponsable irse a unas terceras elecciones? Ôo)-~

  No quiero pecar de tiquismiquis, pero si me dan a elegir entre un tipejo sospechoso de connivencia con la corrupción, máximo representante de un partido imputado y que, como opción para presidir el Congreso, pone a esa "persona humana" que es Ana Pastor -gracias, Enrique Ponce, "el conceto es el conceto"-; un tipejo que ha vaciado la hucha de las pensiones y promete a la EU recortar diez mil millones más que saldrán del sueldo de los funcionarios, las pensiones y las prestaciones sociales -compren vaselina antes de que le suban el IVA-, un tipo que tiene el dudoso honor de haber puesto de acuerdo a la UN y a la comisión europea para condenar una ley llamada mordaza por razones obvias... y unas terceras elecciones... a ver, que igual resulta que me estoy perdiendo algo y nadie me lo dice, ni periodistas del régimen -Marhuenda, Inda, Losantos, Isabel Sansebastian, Hermann Tertsch, os echo de menos... no, es choteo-, ni economistas televisivos a sueldo del IBEX -Lacalle, Ramón Rallo, lalalala-, ni catetos papanatas varios -hay ocho millones-.

  Decía el otro día ese muchacho que tan buena prensa consiguió con una colecta de medicinas para Venezuela -aunque no parece que vayan a llegar allí en breve, o en no breve-, Albert Rivera, que España no puede permitirse unas terceras elecciones. Repito, igual es que me estoy perdiendo algo, pero, dicho lo dicho, lo que España no puede permitirse bajo ningún concepto es otro gobierno, no ya de Rajoy, sino que salga de las entrañas del Partido Popular.



P.D.
  A ver si resulta que al final el PSOE me sorprende y es capaz de hacer algo decente con sus socios naturales, el resto de la izquierda. No soy optimista, pero oye, nunca se sabe.

P.D.D.
  Don Fernando Arrabal, usted sabe que lo quiero mucho.

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  Anoche mi sobrina asistió por primera vez a los efectos de un acto criminal en vivo y en directo, por lo menos el primero del que ha sido plenamente consciente.

  Yo no hacía más que pasar de uno a otro canal buscando más información, hasta que lo dejé en el especial de la Sexta, mientras ella, tumbada a mi lado en el sillón del salón, lo observaba todo mucho más despierta de lo deseable a aquella hora.

  —Me da rabia— dice al aire, en un infantil arrebato de "o lo digo, o reviento" —, porque ni los niños, ni esas personas tienen la culpa de que el conductor lo haya pasado mal— en su cabeza no concibe que alguien haga algo sin razón alguna, ni siquiera algo malo, tiene que haber una razón porque así da sentido a lo ocurrido.

  Por un momento me despisto mirando el Feedly en el móvil y ella dice —Claro, no la quiere dejar solita— levanto la cabeza y en televisión un hombre cabizbajo sentado en el suelo vela una manta rosa y se me encoge el corazón.

  No tengo que hacer mucha memoria para saber cuál fue el primer atentado terrorista que recuerdo. Tenía nueve años, uno menos que mi bichejo lindo -qué quieren, es mi bichejo lindo-. Corría el año 1978 y Fatah era responsable de la muerte de 38 personas -13 niños-, y más de 70 heridos, todo para intentar echar por tierra las negociaciones de paz entre Menachen Begin y Anwar Sadat. Desde luego no lo viví como ella, prácticamente en directo, y tampoco vi imágenes como las de anoche, mi información vino de uno de aquellos floridos reportajes periodísticos de la época -lo siento, no recuerdo el periódico-, y la imagen que tengo presente es la de un autobús tiroteado y calcinado. Recuerdo a la perfección que los terroristas incluso le dieron un nombre a aquella burrada, "Operación Kamal Adwan", en "honor" a otro terrorista asesinado por Israel en Beirut en 1973.

  Así aprendí qué es el terrorismo, con nueve años y leyendo. Lo del bichejo y su generación es muy diferente a lo mío, se enfrentan a actos irracionales en los que se mata a gente de forma indiscriminada sin el filtro del texto florido, sin el tamiz de la foto en blanco y negro, sin la distancia de la reflexión escrita, sólo la imagen desnuda, dura y fría, sólo la inmediatez del hecho, y eso es un problema.

  Anoche intenté explicarle al bichejo qué era el terrorismo, ese sinsentido de matar gente porque alguien cree que así defiende sus ideas, o su religión, sin darse cuenta de que aquel que mata a otros porque dice que sus ideas, o su religión así lo requiere sólo son el mismo tipo de gentuza que hacía el paso de la oca en aquella Alemania de pesadilla que Hitler quería convertir en el Reich de los mil años.

  Hoy he tenido que rectificar y explicarle que lo de anoche no fue terrorismo, no como todos deberíamos entenderlo. Lo de anoche fue un pobre diablo a la altura de aquel Andreas Lubitz que estrelló su avión porque estaba enfermo, lo de anoche lo hizo alguien solitario y silencioso que había perdido a su mujer y a sus tres hijos, acusado de violencia de género y amenazas que sufría evidentes síntomas de depresión y que había alquilado el camión con el que mató a 86 personas. Estaba enfermo y eso, al igual que con Andreas Lubitz, hará que a mucha gente le cueste entender lo ocurrido. Espero que mi bichejo lindo si haya entendido la diferencia entre terrorismo y enfermedad.

  No quiero terminar sin hacer mención de todos los atentados terroristas, estos sí, terroristas, que hemos vivido en lo que va de este mes de julio en Kenya, Iraq, Siria, Somalia, Afganistán, Nigeria, Libia, Bangladesh, Mali, Paquistán, Yemen y Arabia Saudí y que, por desgracia, tan poca repercusión mediática han tenido.

  P.D.
Mon cœur est avec les victimes et les proches des victimes.

قلبي مع الضحايا وأقارب الضحايا



  ¿Quién fue Mohamed Lahouaiej Bouhlel?