La realidad SIEMPRE supera la ficción

SBMontero

Gritar está sobrevalorado La sangre no sólo gotea hacia abajo No olvides mirar hacia arriba Si no hay luz no bajes al sótano Si hay luz abajo no subas a la buardilla oscura El silenciador no esconde el disparo Nada es lo que parece Todo es exactamente lo que es La risa de los niños lo cura todo

Sobre mi

Hola

SoySBMontero...

... un tipo complicado; informático, lector, escritor, articulista, blogger, iconoclasta, ateo, de izquierdas, border profesional, poldavo militante, juntaletras forever. Cuando soy bueno, soy buenísimo, cuando soy malo... cuando soy malo SOY SENSACIONAL.
Mis áreas de interés incluyen la ficción especulativa, la ficción social, la ciencia ficción, la novela negra, la literatura de serie B, los medios digitales, el cine, la música y la cocina, aunque no necesariamente en ese orden, eh.
Larga vida y prosperidad Ôo)-♫

Un consejo...

Viaja y come

1991-...

Viajar cura los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente, comer cuando viajas hace del mundo tu casa.

¿Quieres escribir?

1975-...

Que sepas que escribir no es una aventura, es un oficio solitario en el que te lo dejas todo y todos te dicen que lo dejes.

Internet

2000-...

Úsalo, es el mayor cambio de paradigma de la humanidad desde la domesticación del fuego y aprendes a usarlo, o te quemas.

Piensa por ti mismo, duda de todo

1969-...

En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario y cuando el resto obedezca ciegamente la verdad, recuerda, nada lo es.

Escritos

Censo Ateo

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  En el año 2005 el Eurobarómetro, una encuesta hecha a nivel europeo por Eurostat, dio como resultado estadístico que 52% de los europeos creían en algún dios, el 27% en algún tipo de fuerza vital, o espíritu y el 18% se declaró ateo. Por mi experiencia sé, me consta, tengo muy claro que estos datos son falsos. He viajado lo suficiente por Europa como para saber que incluso en los países donde más religiosos parecen ser, menos creyentes hay. Bulgaria, Rumanía, Malta, Irlanda, Italia y Grecia son buenos ejemplos. Es bastante sintomático que la mayoría de estos países tengan leyes contra la blasfemia, y el caso de Malta es toda una paradoja... mientras sus ciudadanos dicen en voz baja ante un café que son ateos.

  La falta de una estadística fiable, de un censo real de ateos, influye en muchísimas cosas en los países miembros de la Unión Europea, desde a qué tipo de ONGs se le otorgan subvenciones, hasta qué peso llega a tener la presión de las organizaciones religiosas en las decisiones legislativas -el derecho al aborto, la igualdad entre sexos, o la equiparación de derechos entre ciudadanos, como el matrimonio, sin que pueda existir discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social-, y aquí volvemos de nuevo, por ejemplo, a las leyes contra la blasfemia, o a las cantidades de dinero absolutamente pornográficas otorgadas en base a los acuerdos con la santa sede -11.000 millones de €uros anuales en el caso de España-, en detrimento de la sanidad y educación públicas.

  La religión lleva ventaja. Por ejemplo, los católicos son bautizados cuando nacen y se crea un acta bautismal. Todos esos niños bautizados crecen, la mayoría deja de ser practicante y muchos se dan cuenta de que ser ateo es más racional. En países como España es imposible eliminar esa acta bautismal, no digamos ya en Grecia, Malta, o Bulgaria, es más, intentar apostatar en Malta puede convertirse en todo un deporte de riesgo. Aunque es mucho peor haber nacido musulmán y decir abiertamente que ya no lo eres, y aquí quiero romper una lanza por las asociaciones de ex musulmanes que, sin metáforas, se juegan el físico y, en muchos casos, la vida por expresarlo públicamente.

  Así que, si quisiéramos hacer un censo, primero, tendría que ser mínimamente fiable, segundo, lo suficiéntemente discreto como para que las personas que decidan participar puedan hacerlo de forma segura y a nivel mundial, y tercero, que la información resultante sea pública y transparente en todo momento sin vulnerar el punto segundo.

  Bajo mi punto de vista la Alianza Atea Internacional se ha esforzado mucho en conseguir que se respeten estos principios, y creo que lo han conseguido. Personalmente creo que es muy importante participar y que, a nivel mundial y a nivel estatal, se sepa qué cantidad de ateos existen. Estoy bastante seguro que nos llevaremos una sorpresa.

  Si quieres participar sólo tienes que pinchar sobre este banner que hay debajo. CUÉNTATE a ti mismo y CUENTA para lo que de verdad importa...



Larga vida y prosperidad Ôo)-♫

La UE debe pronunciarse contra las leyes sobre blasfemia en los países miembros

  En 1826, un profesor de Ruzafa, Cayetano Ripoll, fue acusado de no creer en los dogmas católicos, condenado a la horca y luego quemado como hereje. Muchas personas dirán que ha pasado mucho tiempo de aquello, 190 años, pero, aunque no se lo crean, hoy, en Europa, todavía hay leyes contra la blasfemia.

  Nací en España, soy ateo y en mi país hay leyes contra la blasfemia disfrazadas de leyes de protección del sentimiento religioso. España es un país aconfesional, pero eso, en la práctica, significa que no somos un país laico y las leyes contra la blasfemia son la prueba palpable.

  Estas leyes impiden que cualquier persona pueda pronunciarse contra la religión de manera jurídicamente segura, limitando la libertad de expresión de los ateos y, en muchos casos, conduciéndolos frente a un tribunal. Esto viola el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Declaración que, recordémoslo, todos los países miembros de la UE han firmado y que la propia UE ha hecho suya a través de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

  Sabemos que en muchos países miembros de la UE existen leyes contra la blasfemia, leyes herederas de aquellas que permitieron el asesinato de Cayetano Ripoll. Es cierto que hoy en día un ateo no puede ser condenado a muerte en la UE, pero puede ser condenado a prisión, Malta es un buen ejemplo, sólo en 2012 impuso noventa y nueve condenas por blasfemia.

  Necesitamos que la Unión Europea se pronuncie contra las leyes sobre blasfemia en los países miembros, leyes que, no lo olvidemos, pueden llevar a prisión a quienes critiquen, o se pronuncien contra la religión en Europa, exactamente las mismas leyes que en otros países pueden significar la pena de muerte.

  Hay un símil muy simple: La base de la libertad de expresión es que todo ciudadano tiene derecho a expresar lo que piensa, a opinar lo que quiera libremente, pero su opinión NO tiene derechos. De igual forma, todo ciudadano tiene derecho a profesar la religión, o creencias que quiera, pero estas NO tienen derechos, sólo los ciudadanos tienen derechos. Cuando un país niega a los ciudadanos derechos fundamentales como la libertad de expresión para dárselos a la religión vulnera los derechos humanos, da igual si es en España, Malta, Grecia, Dinamarca, Yemen, Nigeria, o Arabia Saudí.

  Es necesario que la Unión Europea lo diga alto y claro.

  Si estás de acuerdo con lo expuesto, por favor, FIRMA Y DIFUNDE la petición que será enviada al Parlamento Europeo, a la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Europea, a la Corte Europea de Derechos Humanos y a la Corte de Justicia la Unión Europea.

  Puedes acceder a la petición a través de este ENLACE, o accediendo a través del enlace que figura en esta misma página, arriba, a la derecha..

  Muchas gracias.

I'm still alive

  Aunque no era su primer ataque al corazón, llevaba teniéndolos desde los treinta y nueve años, sí fue la primera vez que un periódico, el Sun -que raro-, se atrevió a aseverar que, con toda probabilidad, de este no saldría. Teniendo en cuenta que era Peter Seller el blanco de la noticia, poco hizo sacándose una foto en el hospital y enviando una nota de prensa en la que bromeaba sobre la mejora que había experimentado en su ya notable capacidad para tener erecciones y preguntando, respetuosamente, por la salud de la esposa de quien firmaba el artículo de marras.

  No soy Peter Sellers y sé que lo he contado muchas veces, pero si hay que repetirlo, pues oye, se repite y a otra cosa. Aunque es cierto que jamás lo he escrito, pero así la cosa queda y es algo que, seguro, me ahorro para el futuro.

  Verán, hace un tiempo me dieron por muerto. No, no es nada truculento, es más bien bastante cómico. Tuve un accidente de coche estando de vacaciones y, mientras estaba convalesciente, bastante jodido, eso sí, un chico que compartía conmigo nombre y primer apellido, su segundo era Mostesdeoca, murió ahogado buceando en la isla de la Graciosa y, voila, resultó que el muerto era yo, aunque de eso no me enteré hasta meses después. También lo he dicho muchas veces, no tengo ni idea de quién sería el imbécil que corrió la voz y, si soy sincero, tampoco me interesa mucho, personalmente creo que alguien oyó algo sobre mi accidente de coche, luego leyó en el periódico sobre el chico de la Graciosa, escuchó campanas, no supo donde y me quitó de en medio. Repito, tampoco es que me interese demasiado.

  Durante cuatro meses no estuve para mucho. El accidente me dejó la rodilla izquierda, ya de por si bastante comprometida por andanzas anteriores, a punto de cojera profunda para el resto de mi vida, y un dopaje intenso que me permitía pocas horas de vigilia al día. Tiempo después, cuando intenté entrar en mis cuentas de redes sociales, mi correo electrónico, incluso en mi cuenta de Linkedin, resulta que un gracioso me las había cerrado todas, también hizo desaparecer mi blog y bloqueó mi dominio personal -no uséis jamás la misma contraseña para todas vuestras cuentas, hacedme caso-. Si no fuera por los artículos que escribí para Diario Siglo XXI y que, por desgracia, jamás pude recuperar, no me habría importado. Aunque sí quiero dejar algo claro, sé quien lo hizo, una cosa es que no tenga ninguna prueba al respecto y otra muy diferente que no sepa quién fue, lo digo por si él se queda con la duda. Tranquilo, duda ninguna.

  Fue entonces cuando me di cuenta de todo el follón, pero, aunque muchísima gente que me conocía, colegas, compañeros, buenos amigos, amigos amantísimos y estas cosas, tenían mi número de móvil y el de mi casa, nadie me llamó para preguntar nada. Llegó un momento en que todo aquello me cabreó, porque, si alguien se entera de que te has muerto, máxime cuando lo hace a dos mil cien kilómetros de ti, que menos que llamar para interesarse, ¿Verdad? Lo extraño es que gente que me conocía muchísimo menos, que sólo me había visto en alguna conferencia política, en algún congreso, o coincidido conmigo en algún curso, sí que llamó. Curioso, eh.

  Aunque no queda ahí la cosa. Nueve meses después del accidente, y cinco meses después de tener que aguantar todo lo de mi supuesta defunción, estando en Alemania para que una vieja amiga me operase de la dichosa rodilla, me interesé por el PES -imagino que no tendré que explicar qué es-, pensaba, tonto de mi, que podía aportar algo con mis letras, pero Don Francisco Polo -imagino que tampoco tendré que explicar quién es-, tuvo a bien decirme, primero, a través de mi nueva cuenta de correo electrónico, y, después, por teléfono, que no estaba al día de mis cuotas (espera, espera, ¿Qué?), que no estaba al día de mis cuotas y, por lo tanto, ya no estaba afiliado al PSOE. Intenté remitirle copia de los pagos bancarios, pero fue muy explícito, tenía que ir a mi agrupación local, en ese momento a cuatro mil doscientos kilómetros de donde me encontraba, para aclarar cualquier malentendido. Me costó un poco, pero al final cogí la indirecta.

  Jamás fui un tío cómodo dentro del PSOE -recuerdo que mi primer artículo político, estaba en juventudes, fue sobre el giro de Felipe González con respecto a la OTAN, y no tuvo mucho de respetuoso-, así que no fue una sorpresa, diría que lo que me chocó fue el momento elegido después de todo lo que me había pasado, pero no el hecho en sí. A lo largo de mi vida como afiliado, y estuve afiliado muuuuuchos años -desde 1982-, fui testigo de cómo se ninguneó, pisoteó, expolió y vilipendió a muchísima gente incomoda... ah, que no sabes qué significa ser incómodo dentro del PSOE, no hay problema, aclarémoslo. Para que nos entendamos, Verónica Pérez, única autoridad, entre otras cosas, por cierto, ninguna bonita, es gente cómoda dentro del PSOE, ojo, terminan siendo portavoces en una gestora del PSOE nacida de un golpe de Estado interno, háganme caso. Luego está José Antonio Pérez Tapias, que es alguien incómodo, aunque se mueve como una anguila, cosa que le honra, yo jamás fui capaz de tanta cintura.

  Sí tengo que reconocerle, a Francisco Polo y al PSOE, que fue una forma muy inteligente y elegante de echarme del partido político cuyo carné llevó mi abuelo en el talón del zapato, en su periplo desde el Frente del Ebro a Las Palmas en 1938.

  Ayer, alguien que conocí cuando militaba en el PSOE, me llamó troll en twitter, dejando aparte que dudara entre si era yo, o no, lo cierto es que me lo dijo por lo que escribí y no escribí ninguna mentira. Aunque tampoco es de extrañar, este es el PSOE que nos dejó Pepiño, gasolinera man, y Leire Pajín, la del manual para bloqueros "ojocuidao que te expediento", este es el PSOE que se arrastra desde entonces y al que muchos sobrevivimos, metafórica y no tan metafóricamente, ya fuera porque nos echaron, a algunos, o porque se fueron, la inmensa mayoría... no sé si me explico.

P.D.
  Verá, Don Rubén, yo desmiento lo que sea a quien quiere que le desmienta algo, o le importe que yo le desmienta lo que sea, a quien no, pues oiga, va a ser que no, sobre todo porque no envío notas de prensa echando flores sobre la mejora de mi ya notable capacidad de erección... y no sé usted, pero yo le aseguro que sigo con el mismo número de móvil y el mismo fijo desde hace veinte años, eh.

P.D.D.
  Don Ricardo, con usted sí quiero disculparme. Digamos que se quedó usted en tierra de nadie y no supe diferenciar, al final pagó justo por pecador y le ruego me perdone. De verdad.

  ... Y no voy a hablar más del tema, prefiero dejar a los profesionales.



Larga vida y prosperidad Ôo)-♫

El delito de blasfemia

  Hay dos frases que todo el mundo debería tener siempre en mente cuando habla de Democracia: "Libertad de expresión es poder decir lo que la gente no quiere oír" -George Orwell-, y "Sin libertad de pensamiento, la libertad de expresión no sirve para nada" -José Luis Sampedro.

  Hoy existe un verdadero empeño, por parte de políticos y medios de comunicación, para hacer creer al conjunto de la ciudadanía que Democracia sólo es votar cada cierto tiempo, aceptar lo que la mayoría vota y aguantar las consecuencias de ello con "democrática" resignación. No es cierto. Es más, los griegos tenían un epíteto bastante clarificador para quienes se limitaban a eso, ιδιωτης.

  Democracia es mucho más que votar cada cuatro años, Democracia es poder pensar, leer, escribir, pintar, dibujar y opinar lo que queramos... votar también, pero para hacerlo con un mínimo de garantías es necesario poder expresar y difundir nuestros pensamientos, ideas y opiniones, no sólo mediante la palabra, o el escrito, mediante cualquier medio que creamos conveniente.

  Si hacerlo es imposible, o si hacerlo significa que nos multen, censuren, o peor aún, persigan y encarcelen, mejor desengañarse, no vivimos en una Democracia, es otra cosa.

  Desde el siglo IV a.C. uno de los colectivos más censurados, perseguidos, encarcelados y ejecutados de la historia, al contrario de lo que cualquiera pueda pensar, es el ateo... pongamos que comienzo por Sócrates que, aunque no era ateo, sí que murió condenado por serlo, y sigo sumando. La acusación normal no ha cambiado desde el siglo IV a.C., siempre es la misma: Blasfemia.

  Uno podría pensar que, fuera de los países musulmanes, el delito de blasfemia no existe, pero estaríamos equivocados.

  De hecho en Europa hay cuatro países que siguen persiguiendo por ley la blasfemia: Malta -sólo en el año 2012 impuso noventa y nueve sentencias por blasfemia, desde multas a prisión-, España -hace poco más de dos meses la asociación de fiscales cristianos elevaron una petición a los tribunales españoles para que se juzgara al ganador de la gala Drag Queen del Carnaval de Las Palmas... dicen que por atacar los sentimientos religiosos, en realidad es por blasfemia-, Dinamarca -aunque desde 1939 no se ha condenado a nadie por blasfemia; en 1939 se usó contra un grupo nazi por propaganda antisemita; en febrero de este año comenzó un juicio por blasfemia contra un ciudadano danés por quemar el Corán, grabarlo y subir el vídeo a Internet-, e Irlanda, aunque Irlanda entró en este selecto grupo en 2009 con la aprobación de leyes antiblasfemia y hay un amplio movimiento ciudadano para que se haga un referéndum y derogarlas.

  Ahora mismo la diana de los gobiernos con legislaciones sobre blasfemia es internet y sus usuarios. La presión en redes sociales es evidente. Tenemos el ejemplo de Facebook, donde creyentes de cualquier religión censuran mediante el veto artículos, fotografías, caricaturas, o meros comentarios si creen que son "blasfemos".

  Colectivos religiosos de todo pelaje, en especial la Organización de Cooperación Islámica, que agrupa a cincuenta y seis países islámicos, presiona a la ONU desde los años cincuenta para que se eleve algún tipo de resolución contra los llamados "insultos a la religión", un nombre rimbombante para la blasfemia. La excusa es que si la ONU aprobara dicha resolución se protegería a los grupos religiosos minoritarios de discriminación. Tiene cierta gracia cuando precisamente en esos países pertenecer a un grupo minoritario es precisamente ser ateo, expresarlo lleva a la cárcel, o cosas peores. Por desgracia parece que, en breve, a petición de Arabia Saudí, un país bien conocido por respetar a las minorías, como los homosexuales, e incluso a las mayorías, como las mujeres, será presentado en sesión ordinaria.

  Ya hubo una resolución el 25 de marzo de 2010 votada en el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas contra la "difamación de las religiones", sobre un texto presentado por la Organización de la Conferencia Islámica (OIC), bajo la batuta de Pakistán, un país igual de respetuoso que Arabia Saudí hacia las minorías y los derechos de la mujer, el mismo país que condenó a muerte a Mohammad Asghar por blasfemia en 2014. Reporteros sin Fronteras tachó la resolución de permiso al fanatismo religioso para perseguir y erradicar cualquier tipo de crítica contra la religión.

  Si los grupos religiosos consiguen que la ONU apruebe esa resolución significará, de facto, que ser ateo, escribirlo y decirlo en voz alta constituirá un delito en todo el mundo, más aún, censurar y castigar cualquier crítica a la religión dejará de ser un delito contra la libertad de expresión, el libre pensamiento y el derecho a la información. Los ateos volveríamos a convertirnos en los proscritos que fuimos durante catorce siglos. Esa resolución tendría impacto en la legislación a nivel nacional e internacional y, por supuesto, sobre los usuarios de internet.

  Tal vez, como librepensadores, como ateos, deberíamos preguntarnos qué podemos hacer contra esta ofensiva religiosa que quiere fagocitar la razón, la crítica, la libertad de pensamiento y la libertad de expresión.

  Larga vida, y prosperidad Ôo)-♫

El Mentiroso

  Ni siquiera le suena la cara de aquel tipo. Ha parado el vídeo unas cuantas veces pensando que sí, que lo recuerda, de algo, pero no, no es verdad, sólo le da vergüenza no recordarlo.
  Lo pone de nuevo en marcha.
  —... y se pasaba el día contando burradas —dice la imagen del vídeo —, sobre todo cerca de los sapos. Al principio creíamos que no nos entendían, pero tenían esos... como botones detrás de la cabeza...
  —El intérprete —dice alguien al otro lado de la cámara.
  —... sí, Dvořák fue el primero en darse cuenta. Ellos no sabían si era verdad lo que contaba, así que los veíamos mirarse entre sí. Una vez soltó que, antes de llegar al campo de concentración, estuvo trabajando en un laboratorio del ejército —dice atragantándose con la risa —, el rayo de la muerte lo llamó, que sacaba los ojos de la cara a los sapos, ¡Qué cabrón! —se ríe un rato, pero poco a poco se calma y mira hacia la ventana aún con los ojos llorosos —. Le costó una semana de interrogatorio. Había que verlo cada vez que lo sacaban de allí, era digno de verse...
  «El rayo de la muerte, esa sí que fue buena», piensa sonriéndole a la pantalla, luego los ojos derivan hacia las tremendas marcas de sus manos y recuerda la semana de interrogatorios mientras la sonrisa se le queda hueca, flotando en la cara, como algo fuera de lugar.
  —... llegué al campo desde el continente y solo entrar en los barracones te dabas cuenta de que allí era distinto. El continente olía a resignación, rendición, pero allí no, allí estaban en guerra, y era contagioso, la gente sonreía —dice el veterano desde la pantalla con la mirada anhelante —, se cruzaban contigo en los pasillos y, delante de los sapos, ¡Te saludaban y sonreían! Los sapos se removían nerviosos, tensos, no eran arrogantes como en el continente. La gente sonreía, nos mataban como en todas partes, diría que más, era el precio a pagar, pero la gente moría con una sonrisa en la cara.
  —Había una consigna —dicen de nuevo al otro lado de la cámara.
  —Ad astra per aspera: A las estrellas por el camino difícil —responde.
  —¿Por qué latín?
  —Los sapos no lo entendían. También fue cosa suya. Encontró un diccionario de latín y sapo de mierda se convirtió en bufo foeda, el muy cabrón se lo soltaba en la cara a los sapos y no decían nada. Algo con que los cacharros esos no estaban programados para lenguas muertas —vuelve a sonreír —. Él se daba cuenta de cosas que los demás pasábamos por alto, como lo del antifaz...
  —¿El antifaz?
  —... Sí. De buenas a primeras comenzó a pasearse por ahí con antifaz y boina, no sé de donde los sacaría, pero los sapos ni lo miraban, ni siquiera sabían que era él.
  —¿Cómo que...?
  —Se dio cuenta de que los sapos no nos distinguían. Yo creo que ese fue el empujón que le hacía falta. Se las ingenió para salir del campo, trasmitir la información que tenía al continente y volver —de repente los ojos se le llenan de lágrimas —, porque volvió, ¿Sabe?, volvió. Nunca nadie volvió por nosotros, pero él sí...
  Para la imagen y observa aquella cara feroz llena de cicatrices de la pantalla. «Maldita sea, ¿Por qué no me acuerdo de él?», piensa con el ceño fruncido.
  —Señor, es la hora, Señor —dice un soldado de asalto desde la puerta del despacho.
  —¡Maldita sea, hijo! —dice volviéndose sobresaltado —. Hazme un favor.
  —Lo que quiera, Señor.
  —Haz ruido cuando entres.
  —Ehm... puedo... puedo carraspear, Señor.
  —Carraspear... tendrá que servir —el soldado observa la pantalla sorprendido.
  —Fue un programa impresionante, lo disfruté mucho. ¿Lo vio, Señor?
  —Estoy en ello, pero exageran, yo... verás, hijo, yo... sólo soy un...
  —Vencimos a los extraterrestres gracias a usted, Señor —la cara de niño del soldado contrasta con su metro noventa de envergadura y el ancho de sus hombros.
  —Sólo hice lo que sabía hacer —responde molesto saliendo del despacho.
  —La señora Bernot le esperará dentro, Señor —dice camino del ascensor entregándole la entrada del cine.
  —Hijo, ¿Sabes qué vamos a ver? —el gesto no es muy prometedor —Mierda —suelta entre dientes.
  —Presidente Dvořák, ¿Podría hacerle una pregunta? —le dice mientras esperan el ascensor.
  —Claro, hijo.
  —¿Cuándo quiso dedicarse a la política, Señor?
  —Bueno, era eso, o la cárcel —el soldado lo mira con cara de asombro —. Yo me entiendo, hijo —responde sonriente mientras se cierran las puertas del ascensor.


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La pseudo izquierda tarada

  El maestro Isaac Asimov decía que la violencia es el último refugio del incompetente, y es totalmente cierto, es más, cuando un imbécil es violento serlo sólo lo califica como tal, y eso es indiscutible. ¿Significa eso que la violencia no puede ser contestada? Pues no. El maestro Malcolm X dijo que si alguien te pone las manos encima, asegúrate que no las pone encima de nadie más, y de nuevo es totalmente cierto, porque cada vez que no te defiendes el matón de turno cree que ha ganado una batalla, cada vez que miras a otro lado ante una injusticia, el injusto se hace más fuerte y el débil más débil, cada vez que retrocedes, el infierno da un paso adelante. En resumen, sólo los imbéciles agreden y si no te defiendes de ellos igual llegan a creer que estan en su derecho de hacerlo.

  Verán, hace unas horas me encontré con esto...


  ... este adalid de la lucha por la libertad se refiere a esto...

  ... en el vídeo podemos ver a unos diez valientes que patean en el suelo a una chica, esa chica es la neonazi a la que hace referencia la noticia.

  La cuestión aquí no es si ella es una neonazi de mierda, que lo es y nadie lo discute, es probable que ella tampoco, la cuestión es si diez tipejos pateándola en el suelo son ejemplo de algo, que es lo que, al parecer, el pobre diablo del Surdo vende, o peor aún, si que sea neonazi justifica que diez decidan patearle el hígado.

  La cuestión es que este comportamiento, el de patear en grupo a una persona -dejemos a un lado que sea a una chica menuda tirada en el suelo-, es propio de tiempos pretéritos y gentes de dudosa claridad ideológica, para ser exacto de los camisas pardas en el Berlín de los años 30, de los talibanes en Kabul, de homófobos en Ceuta a la puerta de un bar... es decir, estos valientes luchadores por la libertad han colocado a una nazi de mierda a la altura de las víctimas de la homofobia, de las mujeres represaliadas por el extremismo islámico, o de los judíos apaleados en las calles de Berlín en los años 30 por desgraciados cabrones de la misma ideología que ella. Esos diez pobres imbéciles han convertido a una asquerosa que no merece ni que la miren en una víctima y, por ende, en heroína de su causa.

  ESA, y no otra, ES la realidad, no hay más. Intentar justificar un acto violento que no es defensivo, porque nadie se va a creer que diez tarados dando patadas en el suelo a una chica es defenderse de algo -bueno, a no ser que seas talibán-, es estúpido. El acto en si es deleznable, pero, yendo más allá, es que la utilidad de la acción es nula, excepto para la neonazi convertida en víctima y heroína.

  Llegados a este punto quisiera dejarle algo claro a gente como el Surdo. Verás, compadre, el concepto es viejo, antiguo, penosamente cascado; la violencia, en el caso particular de esos diez tarados y en el caso de gente como tú, Surdo, capaz de defenderlo, no es más que la expresión del miedo, de tu miedo, y esa expresión sólo busca una cosa, respuesta, porque esa respuesta te justifica.

  No engañáis a nadie, excepto a cuatro taraos sin dos dedos de frente.

  Madurad, imbéciles.

Larga vida y prosperidad Ôo)-♫

Un grito y cinco segundos

  —Se giró al escuchar el grito... —dice como si fuera obvio y banal mirando la alfombra cerca de la escalera.
  —¿Disculpe? —el médico lo mira —, ¿ha dicho algo?
  —... que se giró al escuchar el grito —repite elevando el tono con tranquilidad, como si hablara con un niño pequeño.
  —¿Qué grito?
  —Es evidente. Iba camino de la escalera, alguien grita, se vuelve y lo empujan —dice con la misma tranquilidad mirando por encima de la barandilla el cuerpo al final de la escalera —. Cinco segundos.
  —¿Qué?
  —Cinco segundos, es lo que tardó en dejar de vivir.
  —Morir, lo que tardó en morir —corrige el médico.
  —Es otra forma de verlo, sí —remeda en voz baja mientras da un lento paseo alrededor de algo invisible —. ¿Ve esas marcas cerca del borde del primer escalón? Diría que corresponden a los talones de esos zapatos tan caros que lleva el difunto de abajo. Se gira al escuchar el grito, postura adelantada como corresponde a un sobresalto, de ahí las marcas de los talones, y alguien aprovecha ese pequeño giro para empujarlo escaleras abajo.
  —Podría ser —dice el médico mirando las marcas en el suelo —, aunque pueden ser viejas, o incluso de una escalera plegable para limpiar las lámparas.
  —¿En serio? —responde divertido —¿Cree que esas marcas quedarían después de limpiar la alfombra, ya fuera de talones, o de escaleras plegables? Sabe que las escaleras plegables tienen cuatro patas, ¿Verdad? —y se gira para mirar de nuevo el cuerpo desde la barandilla.
  «¿Quién es este listillo?», piensa el médico mientras lo observa. No lleva chaqué, bajo el abrigo de paño lleva un terno con americana de cierre sencillo, pero las botas son harina de otro costal. Están hechas a mano, de gruesa suela de cuero y refuerzo en laterales y empeine, para caminar, sí, pero también para aguantar rozaduras y golpes.
  —¿Me acompaña, doctor? —dice bajando la escalera. Lo hace despacio, mirando con detenimiento cada grieta, hueco, arañazo, mota de polvo, como si hubiera una conversación que sólo él pudiera escuchar. El médico intenta adivinar qué es lo que ve, intenta atisbar si en realidad hay algo que se le escapa —¿Ve esa pequeña mancha de sangre, al lado de la pared? Ahí tocó la nuca de la víctima con la esquina del escalón, eso descarta que resbalara escalera abajo. Es un buen salto de espaldas, ¿No le parece? —tendría que mirar el cuero cabelludo de la víctima, pero parecía plausible —. Aunque eso no lo mató, diría que el brazo se le enganchó en ese barrote roto, lo que le sacó el hombro y al girar la cabeza se rompió el cuello al encajarlo entre esos dos escalones, aquí, por eso terminó en esta postura tan grotesca con el brazo extendido sobre la cabeza —«Tiene razón», piensa al arrodillarse y encontrar algunas astillas en una marca en el cuero cabelludo encima de la nuca —. Bien, tenemos un tipo que se acerca a la escalera, se gira al escuchar el grito, un segundo, alguien lo empuja, al rotar en el aire su cabeza da contra el escalón aturdiéndolo, dos segundos, gira de nuevo y su brazo queda encajado entre los barrotes, tres segundos, se le sale el hombro, gira la cabeza por el dolor y se rompe el cuello al encajarlo entre dos escalones, cuatro segundos, llega al final de la escalera y expira, cinco segundos —mira a su alrededor.
  —¿Busca algo?
  —¿Qué cree que agarraba con esa mano derecha cerrada como una tenaza? —acerca la nariz a la mano y aspira con fuerza —Algo de cuero tratado con grasa de caballo, tal vez una cartera de piel. Diría que sino está aquí es porque alguien la cogería... ¿Tal vez quien lo empujó escaleras abajo?
  —Vaya, veo que ya se conocen —los dos miran hacia la puerta del pasillo, un inspector barrigón de paisano con un puro en la mano los mira divertido —. ¿Alguna conclusión?
  —Hágame un favor, ¿El cuerpo fue encontrado por una criada? Yo registraría a fondo su habitación. Tal vez encuentre una cartera de cuero llena de papel moneda. Hay una huella de hollín en la solapa del abrigo de la víctima, por su tamaño creo que femenina —el inspector mordisquea el puro rezongando y sale por la puerta como alma que lleva el diablo.
  —Lestrade se equivoca, no nos conocemos —dice el doctor ofreciéndole la mano —. Watson, John H. Watson.
  —Holmes, Sherlock Holmes, un placer —contesta estrechándosela mientras sonríe con cara de loco.


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Cuanta toga, y yo que viejo

  Corría el año 1943 cuando una mujer, trabajadora de una fábrica de armas y viuda de guerra alemana, se sienta a comer un bocadillo con compañeras y compañeros de trabajo. Mientras comen, entre risas y veras, ella cuenta un chiste: "Hitler y Göring están de pie en la plataforma de la torre de la radio de Berlín. Hitler dice que quiere hacer algo que ponga una sonrisa en la cara de todos los alemanes. Göring lo mira y dice 'Es sencillo, salta'". La mujer se llamaba Marianne Elise Kürchner y fue guillotinada por contar esa broma en junio de 1943.

  La mayoría dirá que eso es una barbaridad, lo es, que lo único que intentaba era socavar, aún más, la libertad de expresión de pueblo alemán, lo intentaba, en base a unos supuestos ficticios, lo son, que justificaban de forma torticera la opresión de la ciudadanía, pues mísmamente. Es más, el razonamiento jurídico de la sentencia de muerte ni siquiera lo esconde: "A medida que la viuda de un soldado alemán caído, Marianne Kürchner trató de socavar nuestra voluntad de defender el país y la de la mano de obra especializada en el sector del armamento, junto a nuestra voluntad de ir hacia la victoria, haciendo comentarios maliciosos sobre el Führer y el pueblo alemán y pronunciando el deseo de que debemos perder la guerra (...) Ella se ha autoexcluido de la comunidad racial. Su honor ha sido destruido de forma permanente y por lo tanto debe ser castigada con la muerte".

  Y también habrá quien diga que este tipo de cosas pasaban entonces, eran otros tiempos, ya se sabe, el nazismo, el estalinismo, el polpotismo, y si ahora pasan es en alguna dictadura, de esas con las que hace negocios la corona española, pongamos que hablo de la saudí, o en democracias bananeras... y tendrá razón, sobre todo con lo de las democracias bananeras. Déjenme poner un ejemplo.

  Verán, imaginen que alguien hace un chiste en las redes sociales sobre un dictador, o sobre el ministro de un dictador, desde luego en Chile, o en Argentina pocos habría que se atrevieran a enmendarle la plana a quien hiciera el chiste y si alguien se atreviera igual se encontraba con la policía en la puerta de su casa y una denuncia de fiscalía, pongamos que hablo de Alemania... pero si el chiste lo haces en España viene un fiscal y te pide dos años y seis meses de cárcel, más tres años de libertad vigilada.

  Sí, amigos, España, ese gran país en el que decir que un cabrón nazionalcatólico de mierda batió el record de salto de altura con goma dos puede hacer que un mamón desgraciado que ejerce de fiscal te lleve delante de un juez, ojo, por enaltecimiento del terrorismo, porque resulta que poner una bomba en una dictadura ¿ES? delito de terrorismo... ¡En Democracia! Imagino que siguiendo la legislación ugandesa con interpretación legislativa iraní, por lo menos. Lo que me lleva a preguntar, ¿En serio ese togado imbécil sacó las oposiciones a fiscal, o le regalaron la plaza con un cucurucho de castañas? ¿Se comprobó sino había falsificado el título de derecho? Y esto último lo pregunto porque la foto en la orla se pone con el photoshop cosa buena, eh.

  Sí, España, ese gran país en el que desde la fiscalía se guarda con celo la memoria del franquismo, bueno, y quien dice la fiscalía dice el juez de un juzgado en Alicante, eh.

  Aunque si creen que esto es lo peor que podría pasar en una Democracia -tener a cuatro hideputas con toga ejerciendo de pistoleros a sueldo del nazionalcatolicismo rampante-, no se equivoquen, la cosa empeora. Por ejemplo, si por un casual hay un juez que le enmiende la plana al gilipuertas del fiscal y absuelve al acusado, porque la acusación es una mierda pinchá en un palo que no se sostendría ni en un juzgado somalí, tranquilos, viene otro fiscal y eleva la misma denuncia en otro juzgado, si por chaflamejas fuera... pongamos que hablo de llevar de nuevo a juicio a César Strawberry por exactamente lo mismo por lo que fue absuelto porque al imbécil del fiscal del Tribunal Supremo no le gustó la sentencia anterior, bueno, a él, a Falange, a España 2000, a Fuerza Nueva, al Frente Nacional, a los colegas, vamos.

  En algún momento -esperemos que no sea demasiado tarde, o tendremos que soportar el bochorno de ver cómo llevan a algún realizador de La 2 ante el juez por poner un vídeo de Gila en el que pregunte por el enemigo con el teléfono en la oreja-, alguien en la judicatura hispana tendrá que convenir que cuando un nazionalcatólico de mierda, por mucha toga que tenga, se empeña en enaltecer el franquismo inventándose denuncias contra quienes dicen en voz alta y a los cuatro vientos que los nazionalcatólicos asesinaron a 300.000 españoles, que la mayoría de esos asesinados siguen en cunetas porque nazionalcatólicos de mierda en juzgados impiden que las familias recuperen sus cuerpos y que esta pseudodemocracia es una entelequia pensada para proteger a los asesinos... ese nazionalcatólico de mierda, encubridor y complice de asesinos -sí, amigo togado, hablo de ti-, por mucha toga que lleve, debe terminar con su culo en un banquillo por enaltecimiento del nazionalcatolicismo, tal y como ocurre en Alemania y en cualquier país civilizado.

  Ah, y de paso que alguien incluya en los libros de derecho la simple frase de "Esto no es Turquía, cabrones de mierda".

  Antes de terminar también quisiera decir, con todas las letras y palabras y sin dejarme una coma, que, le guste al fiscal del Tribunal Supremo, o a cualquier otro, lo mismo me da que me da lo mismo, si ETA no hubiera puesto en órbita baja a Carrero Blanco hoy España no sería la pseudodemocracia que es, y cuando quiera se lo razono, señoría.

  Y esto para que os culturicéis, leguleyos...



Larga vida, y prosperidad Ôo)-♫


También hablan de ello:
Manuel Tirado - El Humor Frente a la Mordaza
Elisa Beni - Filípica a la fiscalía

El Nacimiento de una Nación

  Allá, en el lejano 1983 -aún existía BUP-, elegí cine como optativa. El profesor, de cuyo nombre no logro acordarme, era un tipo extraño con pinta de loco que intervino en el diseño de la cajetilla del tabaco Condal y trabajó en la NASA -es verídico, eh-. A lo largo del curso vimos mucho cine, sin concesiones, cine del bueno. Recuerdo a padres discutiendo con él porque vimos Olympia, de Leni Riefenstahl -para quien no lo sepa un documental sobre las Olimpiadas de Berlín de 1936-, se repitió cuando vimos El Acorazado Potemkin, de Eisenstein (1925) -jamás olvidaré la escena de la escalera y el cochecito de bebé-, y, cómo no, con El Nacimiento de una Nación, de D. W. Griffith (1915) -la escena del asesinato de Lincoln es, para mi, una obra de arte dentro de una obra de arte-. Imagino lo complicado que le resultaría a aquel pobre hombre explicar a los padres que el arte no está sujeto a normas, y menos ideológicas.

  Después de ver El Nacimiento de una Nación, el profesor, que jamás hizo el más mínimo comentario sobre el trasfondo de lo que veíamos, a no ser para remarcar y señalar la técnica cinematográfica que se mostraba, sí se permitió decir que era una pena que ningún director se atreviera a retomar el tema de la cinta y hacer algo de tanta calidad... "más real". Estoy de acuerdo.

  Ayer tuve la suerte, y el privilegio, de ver El Nacimiento de una Nación, de Nate Parker...

  ... Reconozco que la vi con suspicacia, porque, si bien es cierto que El Nacimiento de una Nación precisaba de remozado para hacer justicia a la historia, no es menos cierto que la industria del cine tiene la penosa costumbre de convertir ciertas cosas que deberían ser como un buen trago de Pappy Van Winkles de quince años en agua de borrajas. No tengo que irme muy lejos en el tiempo para poner un ejemplo, quien haya visto The Free State of Jones convendrá conmigo en que el buen oficio de los actores suple con creces la falta de entrega de un guión que se queda a medias, y de una dirección que no pasa de lo circunstancial, cuando lo cierto es que se tenía todos los números para hacer algo de verdad memorable.

  Por suerte nada de esto ocurre con El Nacimiento de una Nación.

  Hay quien ha intentado compararla con Doce Años de Esclavitud -pongamos que hablo de Luis Martínez, de El Mundo-, pero eso es bastante simplista, y no lo digo sólo por defecto, también por exceso -pongamos que hablo de Kyle Smith, del New York Post-. Es simplista porque una película de esclavos no tiene por qué tratar sobre lo mismo que otra película de esclavos, y me niego a poner títulos. Doce Años de Esclavitud no tiene absolutamente nada que ver con El Nacimiento de una Nación, más allá de un cierto contexto, y decir lo contrario sería como aseverar que Telma y Louise tiene que algo que ver con Vivir Sin Aliento, más allá de que en las dos hay carretera y coches.

  Antes de proseguir es necesario hacer un inciso con Nate Parker, protagonista, guionista, director y productor de la cinta.

  Gina Prince-Bythewood dijo que ya apuntaba formas en The Secret Life of Bees al relatar el interés que muestra en facetas que sobrepasan la interpretación. Como actor me quedo con el Nate Parker de The Great Debaters, a la sombra de un Denzel Hayes Washington, Jr. siempre sobresaliente y con registros que van más allá de lo humanamente esperable; con el de About Alex, donde se mide en un cuerpo a cuerpo interpretativo muy, muy interesante con actores de su propia generación en una pseudo comedia shakespereana que permite lucirse y demostrar capacidad; y, por supuesto, con el de Beyond The Lights.

  Con sinceridad, creo que Beyond The Lights es la que convierte a Nate Parker en quien hoy día es Nate Parker, la película que lo convence de lo que es capaz de hacer y, más importante aún, le da una visión de lo que es capaz de llegar a hacer, todo ello frente a una Minnie Driver que, como extraño contrapeso a un Danny Glover en un papel meramente floral, por momentos llega a eclipsar a todo el elenco de la cinta.

  Aunque no piensen que ese es el Nate Parker que se van a encontrar en The Birth of a Nation. Ese Nate Parker es más complejo, más lleno de matices. Si quieren saber qué Nate Parker es el de esa película búsquenlo en la escena en que habla con su mujer sobre un viejo vestido. Ese Nate Parker, ese que escucha, ese que siente y lo trasmite a través de su cara es el actor que nos vamos a encontrar, pero en esa misma cinta hay otro Nate Parker, el que dirige desde detrás de la cámara a un grupo de esclavos que tienen que escuchar como otro esclavo les dice que según San Pedro someterse al amo es voluntad de diox. Eso, ese conjunto, el actor, el director, el guionista y el productor, ese es el Nate Parker que se van a encontrar en The Birth of a Nation.

  Por supuesto también se encontrarán la historia del levantamiento de esclavos, liderados por Nat Turner, el 21 de agosto de 1831 en el condado de Southampton, Virginia. La de verdad, no los cuentos chinos de la cinta de 1915 en la que los soldados sudistas eran desconocidos héroes, esa en la que los asesinos racistas del KKK pasaban como defensores de una nación que no existiría sin esos a los que esclavizaban, violaban y asesinaban, no, la de verdad, la de mujeres y hombres que se hicieron una simple pregunta, pregunta que, bajo mi punto de vista, sigue igual de vigente hoy, como entonces, ¿Qué tenemos que perder? Y si al verla no llega a hacerse la pregunta de qué habría hecho si hubiera sido Nat Turner, bueno, tal vez le haga falta poner más garbanzos y menos lechuga en su dieta.

  En cuanto a la calidad de la película hay poco que no se haya dicho ya, Premio a la Mejor Película y Premio del Público en el festival de Sundance, en España se pudo ver en Gijón, en la sección oficial de largometrajes a concurso, pero, aunque se estrenó mundialmente el 7 de octubre de 2016, como es costumbre en este país, no se estrenará en cines hasta Febrero de 2017... con suerte ¬¬)-~

  Suena mucho como próximo Oscar a la mejor película, pero, seré sincero, si el Oscar a la mejor película de 2017 no le cae a Silence, de Scorsese, es que algo va mal en el universo y el infierno se nos va a tragar a todos. Eso sí, mi opinión es que Nate Parker merece el Oscar a la mejor dirección, aunque sé que habrá quien diga que ya es hora de que lo gane Terrence Malick, pero es que Weightless, tal y como ocurre con sus dos últimas películas, To the Wonder y Knight of Cups, no pasa de ese quiero y no puedo que le viene ocurriendo desde El árbol de la vida.

  No quiero terminar este artículo sobre The Birth of a Nation sin destacar la actuación de Jack Earle Haley y Armie Hammer en esta película, no sólo por la gran interpretación de ambos, también porque es una película donde hacer el papel de blanco, sobre todo el de la época, no es sencillo y ellos, metidos en ese claroscuro tan extraño en el que se mueven los papeles históricos, sobre todo en este caso, sobrepasan la talla de profesionales de gran altura y calidad.

  Disfrútenla, porque es un espectáculo sobrecogedor... yo reconozco que no podré volver a verla hasta dentro de un tiempo porque todavía, cuando recuerdo muchas escenas, se me encoge el corazón.

Frases

Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas.

Mariano José De Larra

Escritor

Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

Albert Einstein

Científico

Partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de miseria.

Groucho Marx

Filósofo

Tuve religión... hasta que tuve uso de razón.

George Carlin

Cómico

Las personas más crueles son siempre las sentimentales.

Ernest Hemingway

Escritor

SBMontero
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