La realidad SIEMPRE supera la ficción

SBMontero

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20061015

El Gran Incendio de Roma - (18 o 19 de julio, 64 d.C.)




El Gran Incendio de Roma (18 o 19 de julio, 64 d.C.)

  Lo normal cuando leemos un artículo sobre Historia es que el texto nos ponga en antecedentes, pero, en este caso en particular, es necesario no sólo ponernos en antecedentes, colocarnos en la época en la que el hecho del que hablamos se produce, también es necesario entender a los personajes reales, no la imagen de ellos que nos han hecho tragar, y manejar cierta cronología para poder entender qué ocurre a posteriori. Sin esa cronología, que es lo que suele suceder cuando se habla de este hecho en particular, no sólo es que el resto nos parezca inconexo, es que, además, se presta a la tergiversación histórica en la que, por cierto, hemos vivido durante más de mil años.
  Es necesario entender que el mal llamado "Gran Incendio de Roma" es una de las piedras angulares, junto con la metáfora evangélica, que dan pábulo al origen del cristianismo que normalmente se maneja como cierto sin serlo, ejemplo de ello es que se nos intente hacer creer que en el 64 d.C. hubiera "cristianos" en Roma, o aún más gracioso, que algún romano supiera qué era un cristiano. Por lo tanto, es de gran importancia ser escrupulosos con los antecedentes que han de manejarse, así como con las fuentes que detallan el hecho en si para no caer en su tergiversación histórica, tergiversación a la que, por otra parte, estamos acostumbrados y se nos ha dado como cierta.

Roma Imperial - Cronología 14 d.C. a 68 d.C.

  Puede que una de las formas más interesantes de ver este período de 54 años sea ponernos en la piel de un ciudadano romano nacido en Roma en el año 4 d.C. Este ciudadano tendría sesenta y cuatro años en el año 68 d.C. Como tal viviría el final del gobierno de Augusto, el reinado de un hombre de Estado como Tiberio, la desgracia del desgobierno de Gayo (Caligula), el precario equilibrio del reinado de Claudio y la fastuosidad y despotismo del gobierno de Nerón. Es muy posible que él no pensara en la suerte que había tenido siendo testigo de ello, porque, con seguridad, a sus sesenta y cuatro años, estaría dando gracias a los dioses por haber sobrevivido a aquella Roma que dio verdaderos bandazos desde la severidad de las costumbres en época de Tiberio, digno heredero de Octavio, la sinrazón de Caligula, a todas luces aquejado de una enfermedad mental que se plasmaría en sus largos cuatro años de locura, el intento de equilibrio entre lo disoluto en las costumbres y lo recto en el gobierno de Claudio, y el exceso fastuoso y regio de Nerón.

  Hay una gran cantidad de fuentes de ese período histórico, aunque, en general, se manejan tres en relación al hecho y las tres de forma interesada: Plinio, el viejo (23 - 79 d.C.), Cornelius Tacitus - Tácito- (ca. 55 - 120 d.C.) y Gaius Suetonius Tranquillus - Suetonio- (ca. 70 - ca. 140 d.C.).



El Incendio

  Esta es una de esas imágenes que podemos encontrar en internet sobre el supuesto "Gran Incendio de Roma", imagen que tiene mucha gracia para cualquiera que sepa algo de historia, verán, el incendio sucedió el 18, o 19 de julio del año 64 d.C., según Tácito comienza a las nueve de la noche, y las obras del Coliseum comenzaron entre el 70 y 72 d.C., bajo el mandato del emperador Vespasiano.
  El incendio se origina en las cercanías del Circo Máximo, en la zona de tiendas de aceite que pertenecían en exclusiva a ciudadanos romanos. El fuego se mantiene durante cinco días, consumiendo casi por completo cuatro distritos y alcanzando a otros siete.
  ¿Cómo sabemos esto? Desde luego no porque Tácito, o Plinio, el viejo, lo recalquen en ningún escrito -Plinio el viejo, que era el único historiador vivo con capacidad para hacerlo en ese momento (Tácito no pasaría de los siete u ocho años y es más que discutible que viviera en Roma en esa época), se refiere al incendio como uno de los tantos que ocurrían y se producían de forma fortuita en la ciudad-. Sabemos que el incendio ocurrió, cuándo ocurrió y a qué distritos afectó porque existe constancia de la inversión que hace el erario público para reconstruir dichos distritos, como existe referencias a la reconstrucción de otros distritos por otros tantos incendios desde antes de la época de Tiberio hasta la de Nerón y después. Es más, si hay que hacer caso al calificativo de "Gran" incendio parece más lógico otorgárselo al ocurrido en época de Tiberio, cuando más de mil quinientas casas particulares y más de cincuenta mil bloques de apartamentos se quemaron durante nueve días con sus respectivas noches.
  También sabemos que durante el incendio los afectados fueron albergados en los jardines y el propio palacio imperial, siendo alimentados y atendidos, y lo sabemos porque es lo que se hacía siempre en caso de incendio de parte de la ciudad, incluso no encontrándose allí el emperador, que es lo que a todas luces ocurrió con Nerón, que se encontraba en Antium -Anzio-, la ciudad en la que nació, como todos los veranos. Y aquí nos encontramos con la primera extraña tergiversación del hecho, porque, si hacemos caso a lo que se nos viene diciendo desde que somos niños, resulta que Nerón no sólo estaba en Roma, es que además bailaba y tocaba con la lira el Iliou Persis (el Saqueo de Troya) mientras observaba el incendio. Así que tal vez sea mejor aclarar de una vez por todas quién era el emperador Nerón...

Nerón Claudio César (Nerón) - 54-68 d.C.

  Sólo con mirar cualquier libro de Historia, sin siquiera profundizar mucho, nos encontramos con que, como Emperador, Nerón abolió los impuestos más onerosos, distribuyó asignaciones mensuales de trigo, hizo populares los juegos juveniles, las representaciones teatrales permitiendo la intervención de mujeres, hizo sucesivas distribuciones de regalos al pueblo, invirtió en la construcción de teatros y anfiteatros, eliminó la pena de muerte a los gladiadores, criminales y esclavos, y destinó a los reos y condenados a la construcción de residencias, monumentos, templos y villas. Organizó festivales de música, carreras de caballos y juegos gimnásticos, pero no queda ahí la cosa, a raíz del incendio impone medidas estrictas en cuanto a construcción, materiales, separación mínima entre edificios y se ocupa personalmente de que aquellos que perdieron sus hogares obtengan otros, incluso sabemos que hubo una serie de ambiciosos proyectos que no pudo llevar a cabo, empezando por la apertura del istmo de Corinto y la creación de un canal de unión entre Ostia y Roma. Su contribución como gobernante fue tal que los ciudadanos romanos siguieron haciendo ofrendas ante su estatua durante más de un siglo después de su muerte...
  Vaya, pues así, a simple vista, no parece que este sea, ni mucho menos, el Nerón que nos encontramos en las películas, o que nos llega a través de otros medios -aunque no se lo crean he llegado a leer un artículo que pretendía ser meridianamente serio, cuyo título era "Nerón, el reinado del anticristo" Ôo)-~
  Nadie podría decir que Nerón fuera un santo, como no lo fue ninguno de sus predecesores, ni lo sería ninguno de sus sucesores. Fue dado a los excesos en todos los aspectos, ampuloso, exagerado, severo, consentido, reprimió con dureza a sus adversarios, no dudó en confiscar sus bienes y vender a sus familias como esclavos, asesinar a su maestro, Séneca, a su propia esposa, Octavia, o a su madre, Agrippina, aunque en este último caso hay que entender que ella no le deja ninguna otra opción, pero desde luego ni fue un mal emperador, ni tampoco un monstruo, cosa que sí se puede decir con toda tranquilidad de Gayo -Calígula-, e incluso en su caso las razones para ello hay que buscarlas en una larga enfermedad mental.

  Si hoy día preguntáramos a cualquier persona por la figura de Nerón sería difícil encontrar a alguien que no diga "Ese fue el que incendió Roma y le echó la culpa a los cristianos", sin embargo esa visión sobre el emperador Nerón es muy posterior, aunque rescatando, de forma interesada, la visión judía que se desarrolla durante la Primera Guerra Judía y, por supuesto, la de sus detractores, tanto durante su reinado como la de los que le sobrevivieron. Aunque es evidente que ha sido la literatura y el cine la fuente de la que más bebe hoy día esa visión popular. La época julio-claudia ha sido diana de varias novelas y películas, y Calígula y Nerón blancos fáciles como ejemplo de la depravación y el vicio. Nada más lejos de la realidad, Calígula fue un enfermo mental con poder sobre la vida y la muerte de todos los romanos, y Nerón no fue mucho más vicioso y depravado que cualquier otro Emperador, es más, si cogemos según que ejemplos muchísimo menos.
  Si miramos hacia sus detractores nos encontramos, primero, con el propio Galba, sucesor de Nerón, que llega al poder siendo un viejo rodeado de ambiciosos consejeros. Se encuentra con un imperio en la ruina más absoluta, en gran medida a causa del alzamiento que le lleva al poder, e intenta tapar su ineptitud para sacar adelante la economía y sus tremendas meteduras de pata con respecto al ejército haciendo las más absurdas diatribas sobre el gobierno y la figura de Nerón, y dejándolas por escrito.
  Luego tenemos a Tácito, que escribió sobre Nerón:

«¿Quién ignoraba la ferocidad de Nerón? Después de haber asesinado a su madre y a su hermano, ya no le quedaba más que añadir el asesinato de su educador y maestro»

  Aunque sobre Tácito tenemos que entender que nace ca 55 d.C., que en el momento en que Nerón muere tiene 13 años y, desde luego, no vive en Roma. Para colmo comienza su carrera política con Vespaciano como emperador en el año 77, llegó a ser Senador, Consul y Gobernador romano y Nerón, aunque disfruta de gran popularidad entre el pueblo, que venera su memoria, tiene bastante mala prensa entre los gobernantes que le suceden, es decir, no tiene nada de extraño que se sume a ellos. Sin embargo, nada de esto explica lo siguiente...

«Ergo abolendo rumori Nero subdidit reos et quaesitissimis poenis adfecit, quos per flagitia invisos vulgus Chrestianos appellabat. Auctor nominis eius Christus Tibero imperitante per procuratorem Pontium Pilatum supplicio adfectus erat; repressaque in praesens exitiabilis superstitio rursum erumpebat, non modo per Iudaeam, oríginem eius mali, sed per urbem etiam, quo cuncta mundique atrocia aut pudenda confluunt celebranturque»

«Por lo tanto, aboliendo los rumores, Nerón subyugó a los reos y los sometió a penas e investigaciones; por sus ofensas, el pueblo, que los odiaba, los llamaba "cristianos", nombre que toman de un tal Cristo, que en época de Tiberio fue ajusticiado por Poncio Pilato; reprimida por el momento, la fatal superstición irrumpió de nuevo, no sólo en Judea, de donde proviene el mal, sino también en la metrópoli [Roma], donde todas las atrocidades y vergüenzas del mundo confluyen y se celebran»

Anales, 15:44:2-3

  ... y no lo explica porque sabemos que Tácito sabe que Nerón deroga la pena de muerte a los gladiadores, criminales y esclavos, y destina a los reos y condenados a la construcción de residencias, monumentos, templos y villas en el año 61, es decir, tres años antes del incendio, y que dicha derogación queda vigente hasta el año 80 en que se inaugura el Coliseum por el Emperador Tito Flavio Sabino Vespasiano, hijo del Emperador Vespasiano que interviene en primera persona en la Primera Guerra Judía, precisamente por mandato del Emperador Nerón. También sabemos que ningún romano sabe qué es un cristiano hasta bien entrado el siglo II, para empezar porque ni siquiera los propios judíos lo sabían -el propio Flavio Josefo habla de las sectas judías que existen en Judea en el momento de la Primera Guerra Judía, incluso habla de los esenios, pero no habla de cristianos ni por asomo, lo que nos lleva a pensar cómo es posible que en Judea nadie supiera lo que era un cristiano, pero hubiera los suficientes en una Roma en la que no podían residir para ser condenados a muerte por un Emperador que deroga la pena de muerte tres años antes y cuya sentencia se lleva a cabo en un Coliseum cuya inauguración se lleva a cabo 16 años después (¿...?)-, y, por último, también sabemos que Tácito sabe que la prohibición para recidir en Roma impuesta por Claudio a los Judíos no es levantada hasta el año 73 por parte de Vespasiano, al conmoverse por el relato de la toma de la Masada.
  Si todo esto es así, que lo es, ¿Cómo es posible que Tácito escribiera algo así? Sencillo, porque no lo hizo. Este texto aparece de no se sabe dónde mil quinientos años después de haber sido supuestamente escrito y además la adición a los Anales se hace mal y con prisas porque lo basan en una cita de Gayo Suetonio Tranquilo...

«Iudaeos, impulsore Chresto, assidue tumultuantis Roma expulit»

«A los judíos, instigados por Chrestus, los expulsó de Roma por sus continuas revueltas»

Vit. Caes., Claud., 25.

  ... cita de un autor posterior a Tácito, Suetonio. Pero sigamos dándole vueltas, ¿Es creíble que Suetonio no hubiese leído a Tácito? No, no lo es. También es importante señalar que la frase anterior de Suetonio hace referencia a la prohibición del Emperador Claudio de que los judíos residieran en Roma y a las razones para la medida, no al incendio que se produce en la época de Nerón, y que en dicha cita en Vidas de los Césares, habla del por qué el Emperador Claudio expulsa a judíos, no a cristianos, y Chrestus en el texto aparece como un revoltoso en Roma de alrededor de los años 50 y no un predicador del año 30 en Israel, por no decir que el nombre Chrestus era bastante común en aquella Roma y que para alguien que, es evidente, había estudiado griego, pongamos que hablamos del propio Suetonio, confundir el vocablo Cristo con un nombre romano de uso común no parece algo muy... creíble. Más allá del nombre, eso sí, echándole mucha imaginación, no parece haber más relación entre "Chrestus" y "Cristo".

  Es decir, llegados a este punto tendremos que convenir en que el incendio ocurrió, aunque desde luego ni fue un "Gran" incendio, ni lo provocó el emperador Nerón, porque ni estaba en Roma, ni habría incendiado los alrededores del Circo Máximo, no digamos ya que bailara y cantara mientras Roma se quemaba, pero entonces...

¿Dónde están los cristianos pirómanos?

  Los ciudadanos romanos sabían que Nerón se encontraba en Anzio cuando se produce el incendio, como hacía todos los veranos, es más, lo difícil habría sido lo contrario -más de cuarenta carros en caravana y más de cuatro mil personas de séquito-. Tácito nos habla de cierto rumor sobre la implicación del Emperador en la autoría del incendio, que no pasa del rumor -esta parte de la cita sí tiene base si tenemos en cuenta la gran conspiración de Pisón (65 d.C.). No es raro que los senadores que intervienen en la conspiración intentaran extender el rumor aprovechando la construcción de la Domus Aurea-, pero al mismo tiempo nos dice que se le echa la culpa a ¿los cristianos? del incendio.
  Si diéramos por cierto que existía alguna comunidad cristiana en Roma en el año 64 d.C. -cosa de la que no se tiene constancia por ningún otro medio que dicho añadido a los Anales de Tácito que, como ya hemos visto, es una adición al original muy posterior, y en la que se basan todas las posteriores elucubraciones sobre el tema-, los romanos, entre ellos el propio Tácito, y echándole mucha, mucha imaginación, los verían como una secta judía, una de las tantas que había -decir que en el año 64 d.C. los romanos diferenciaban entre judíos y cristianos sería tanto como decir que nosotros, los occidentales, diferenciamos entre musulmanes chiitas y sufíes que, para que nos entendamos, son muy diferentes-. Si tenemos en cuenta que el Emperador Claudio expulsó a los judíós de Roma al igual que anteriormente lo hace Tiberio en el 19 d.C, aunque para fines diferentes, y que a estos no se les permite volver a establecerse en la ciudad hasta el año 73 d.C. por intermedio de Vespasiano, que se siente conmovido por la noticia del suicidio colectivo en Masada, pues no parece muy plausible que alguien les echara la culpa de nada, porque no había ninguno en Roma. Si a ello le sumamos que, como expuse antes, el Emperador Nerón abolió la pena de muerte en el circo, ¿De dónde salieron esos mártires cristianos supuestamente asesinados por Nerón en el circo, en cuyo nombre se levantó una iglesia donde estuvo el Serapeum de Alejandría? Pues de ninguna parte. Entran en ese oscuro limbo de leyendas que, por desgracia, arrastramos respecto a la historia de la cristiandad durante los dos primeros siglos de nuestra era y que se deben a los evidentes añadidos de descripciones de torturas y persecuciones que, supuestamente, hace Suetonio, cuyos escritos ni siquiera las asocia al incendio, lo que ya dice mucho de quien hizo las rectificaciones de sus textos, o Tertuliano, Lactancio y Sulpicio Severo que relatan cruentas persecuciones, atribuyendo la expulsión de judíos decretada por Claudio en el año 51 d.C. como expulsión de cristianos. Ya en el colmo de la desfachatez Eusebio de Cesarea llega a escribir que Nerón ordenó la decapitación de Pablo y, ya de perdidos al río, el escrito apócrifo "Hechos de Pedro" habla de la crucifixión boca abajo del santo a manos de Nerón.
  Pero es que si hacemos una pequeña cronología de hechos veremos que en ella aparece Pontius Pilatus (Poncio Pilatos), prefecto de Judea, 26 - 36 d.C. quién, si tenemos que hacer caso a las fuentes eclesiásticas, que son las únicas que dan fe de ello, resulta que crucifica a Jesús ca. 30 d.C., lo que significa que, en los siguientes 34 años, los cristianos que, repito, los romanos habrían visto como una de las tantas sectas judías que habían, no sólo salieron de Judea, provincia romana, sino que se extendieron hasta formar una nutrida comunidad en Roma, saltándose el edicto de expulsión del emperador Claudio, que estuvo en vigencia hasta el año 73 d.C, siendo acusados de incendiar Roma y sufriendo persecución, tortura y asesinato a manos de Nerón... que había abolido la pena de muerte.

  Para creérselo habría que echarle imaginación, pero claro, esto es Historia, está en los libros de Historia, no es una cuestión de imaginación, y por lo tanto:

1º- Hubo un incendio en Roma, año 64 d.C., desde luego, pero ni fue un gran incendio, ni mereció referencias fuera de lo común por parte de Plinio el viejo, único historiador que lo vivió y del que nos han llegado referencias escritas, que lo califica como uno de los tantos fortuitos que solían acontecer en la ciudad y que, desde luego, no hace referencia alguna a los cristianos.
2º- Nerón no fue, ni mucho menos, un monstruo depravado y, aunque no fue un dechado de virtudes como gobernante, tampoco fue de lo peorcito que se puede encontrar hojeando una lista de emperadores romanos.
3º- Nadie echó la culpa del incendio a los cristianos, o a alguna secta judía, porque no los había en Roma - Claudio expulsó a los judíos y no volvieron a poder residir allí hasta el año 73 d.C.-, por no hablar de que es cuasi imposible que un romano de la época supiera qué era un cristiano, no digamos ya el emperador Nerón - la primera referencia plausible a la existencia de dicha secta judía la encontramos en Plinio, el joven, y lo hace en el año 113 siendo gobernador de Bitinia, al norte de la actual Turquía, en una carta dirigida a Trajano y hace referencia a ellos de esa forma, como secta judía, evidenciando, además, que Trajano no conoce a dicha secta.
4º- No existe la más mínima evidencia de las persecuciones, torturas o asesinato de cristianos por orden de Nerón, ni en crónicas imperiales, anales administrativos, registros, listas o cualquier otro medio de la época, que si existen, por ejemplo, con respecto a la cantidad de dinero empleada en realojar a los afectados por el incendio.

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